Como ya hemos visto en anteriores entradas el principal objetivo de los realities es el entretenimiento y conseguir la mayor audiencia posible a costa de todo.Si echamos la vista atrás podemos mencionar las primeras ediciones de Gran Hermano, Operación Triunfo o La Casa de Tu Vida, como los primeros realities establecidos como tal y con un fin distinto. Podemos decir que el comienzo de estos realities se trato de un experimento sociológico, pero con el paso del tiempo se ha convertido en algo ñoño, repetitivo y que sólo muestra el morbo.
Al tratarse de un formato nuevo, algo que nunca se había visto en España las primeras ediciones contaron con un gran seguimiento. Podemos destacar el primer Gran Hermano con un 53,3% de share. Si tomamos los resultados de las demás ediciones podemos ver que según han ido pasando los años estos han ido disminuyendo, (Gran Hermano 2 con un 44,2%; Gran Hermano 4 con un 32,1%; Gran Hermano 6 con un 31,2%, o la 7ª edición con un 29,4%, la última edición (actualmente en emisión) tiene una media de share de un 28, 1%).
Esto también ha ocurrido con Operación Triunfo, otro de los importantes. Su primera edición contó con una cuota del 68%. Su caso es parecido al de Gran Hermano, que ha ido perdiendo audiencia temporada tras temporada. Podemos, aquí, hacer un inciso, porque cuando Telecinco adquirió la cuarta temporada, este formato volvió a recuperar cierta audiencia, volviendo a descender en su quinta temporada con tan sólo un 30,3%.
¿Qué pasa con los nuevos formatos? ¿Por qué no consiguen mantenerse en audiencia?
Actualmente estamos observando casos de nuevos realities que no superan las expectativas con las que son lanzados. Son más ya de dos y de tres los espacios que han tenido que ser suprimidos o que han adelantado su final.
Gran Hermano y Operación Triunfo han conseguido afianzarse entre los programas preferidos de la audiencia, esto hace que siempre una determinada parte de la población lo siga. Están ya consolidados y tienen una presencia importante en las parrillas televisivas.

¿Pero por qué están bajando las audiencias? ¿Los telespectadores están “cansados” de los mismos formatos, de las mismas historias?
A pesar de seguir contando aún con unas importantes cifras, se ve un claro descenso edición tras edición. Los telespectadores están agotados, consecuencia de esto puede ser lo repetitivo que supone ver cada año a los mismos estereotipos y las mismas discusiones, no hay nada nuevo. Ya no es una novedad, se ha metido dentro de nuestras casas como otro programa más que seguir pero que ya no nos implica tanto como espectadores. Y respecto a los nuevos formatos podemos decir que tampoco son innovadores, todos siguen el mismo patrón.
El desenlace de los realities esta por llegar. Aunque todavía alguno de ellos tenga una clara presencia en la televisión actual, todos los presagios nos hacen ver que el reality toca su fin. Nuevas ideas, nuevas propuestas, nuevos formatos es por lo que tienen que apostar las cadenas españolas para volver a conseguir ser líderes de audiencia gracias a estos formatos y que vuelvan a estar de moda.
